Página 158 - Libro de Educación para la Ciudadanía de Segundo de Bachillerato

Organización democrática: el republicanismo en contraste con otras formas de organización política

Cargando Página 158 - Libro de Educación para la Ciudadanía...

Contenido Página 158 - Libro de Educación para la Ciudadanía de Segundo de Bachillerato

llenos de músculos. Soy campeona olímpica en carreras de obstáculos... Y además, cuando estoy cansada puedo dar una cabezadita aquí mismo, sentada. ¡Es guay! —dijo con cierto orgullo.

—Pero también tiene cosas negativas: cuando vamos a la playa no puedo llegar con mi silla de ruedas a la orilla del mar. No puedo dar saltos de alegría (aunque, como mi silla es mágica, imagino que los doy ¡hasta toco la luna!) Es un lío cuando tengo que subirme al autobús, al metro o en un avión. Y no puedo ir a un parque acuático, ni tampoco subirme a un columpio o tirarme por un tobogán. A veces no me invitan a los cumpleaños o a las fiestas de pijama en casa de mis amigos, porque piensan que seré una lata... Eso sí: lo que más me enfada es que decidan sobre mi vida sin preguntarme antes. Estar en una silla de ruedas no quiere decir que no tenga sentimientos, deseos, sueños... —afirmó Sara dirigiendo su hermosa mirada verde hacia Enma, quien escuchaba atentamente todo lo que su nueva amiga le iba contando y sobre lo que, hasta entonces, nunca se había parado a pensar.

—Me gusta reír, acariciar, dar besos y abrazos... y también que me los den. Tengo muchos proyectos: de mayor querría ser azafata de avión, pero está claro que no podré. ¡No importa! Seré arquitecta, para poder diseñar edificios adaptados a todos, con espacios amplios y grandes para que cualquier persona con diversidad funcional pueda moverse con facilidad. También me gustaría casarme y tener tres hijos... Pero esto último no sé si podré hacerlo, porque el otro día escuché a mis padres murmurar que dentro de unos años quieren esterilizarme, en contra de mi voluntad... —dijo Sara con voz entrecortada, mientras sus preciosas esmeraldas se humedecían ligeramente.

Fue precisamente en ese momento cuando Enma se acercó a Sara para darle un fuerte abrazo. Sara aceptó encantada. Ese abrazo lo supuso todo para ambas ¡Un precioso regalo ausente de palabras pero repleto de sentimientos! Cuando Sara se recompuso un poco de la situación, dijo: —¡Tengo una idea. ¿Hacemos una carrera para ver quién llega antes al otro lado del parque? No puedo montar en patinete como tú, pero recuerda que mi silla es mágica. —¡Sííííííííííííí! —contestó Enma, muy entusiasmada.

—¡Guay! ¡Hurra! ¡Biennnn! —¡A qué no me alcanzas...! —gritó Sara, iniciando la carrera. Y desde entonces Sara y Enma ríen, juegan, charlan, sueñan, se divierten, se abrazan... sin condiciones, sin exclusiones, sin barreras...

Caminan juntas, cómplices, diferentes pero iguales. Adaptación del cuento “Sara, la rara” de Inmaculada Vivas Tesón.