Página 172 - Libro de Educación para la Ciudadanía de Segundo de Bachillerato
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PROFUNDIZA TUS APRENDIZAJES DE LA SECCIÓN 9
¿Qué es el "Pueblo"?
Podemos decir que un pueblo es aquel grupo social que ha desarrollado unos vínculos de agregación colectiva entre sus miembros como resultado de su conciencia de identidad política común y de la actuación orientada a traducirla en una entidad estatal propia o independiente. Según esta definición, el concepto de pueblo se diferencia netamente de otros términos próximos, como son los de población y grupo étnico. En efecto, la población es el conjunto de individuos establecidos en un territorio determinado, sea cual sea su grado de organización social y la naturaleza de las relaciones interindividuales que puedan existir. La etnia, por su parte, se conforma como conjunto de individuos cuyas relaciones vienen determinadas por factores preestablecidos, generalmente de naturaleza biológica o de sangre. En ambos casos, se aprecia que el conjunto de individuos no logra configurarse como un grupo social organizado y activo, con conciencia grupal diferenciada, y mucho menos con conciencia política propia.
Lo propiamente definidor del concepto de pueblo es la conjunción de tres elementos básicos:
- a) Su configuración como grupo social organizado agregativamente y diferenciado de otro tipo de agrupaciones sociales menores a las que puede comprender y en las que puede apoyarse (clases sociales, tribus, grupos étnicos, lingüísticos, religiosos, etc.)
- b) El desarrollo de una conciencia política propia como núcleo ideológico de vinculación entre sus miembros, conciencia que suele generarse a partir de la constatación de la dependencia y alienación sufrida por los miembros del pueblo en beneficio de otra colectividad dominadora ajena a él.
- c) La acción, en ocasiones armada y violenta, destinada a consagrar la existencia del pueblo a través de la creación o participación política plena en una estructura estatal independiente, es decir, su tendencia a convertirse en Estado.
Aun cuando suele ser habitual la adscripción del pueblo a un área territorial definida, éste no es un requisito indispensable para el surgimiento de una realidad popular; como lo demuestra claramente el caso del pueblo palestino, aunque evidentemente sí constituye un elemento condicionante para la consecución del objetivo básico a que aspira todo pueblo, es decir, su conversión en unidad estatal independiente. Y ello es así porque el vínculo de agregación entre todos los miembros de un mismo pueblo no descansa, a diferencia del Estado, en la coparticipación territorial, sino precisamente, en la identidad política común, en la aspiración y en la lucha por crear un Estado en el que el pueblo vea reconocidos sus intereses y derechos políticos y económicos.
Análogamente, la existencia de vínculos lingüísticos, étnicos o religiosos pueden favorecer y facilitar la génesis de un pueblo en la medida, como apunta DEUTSCH, en que permiten una mayor comunicación entre sus miembros en ámbitos no estrictamente políticos, pero que pueden potenciar el proceso de agregación societaria; pero tampoco ello constituye una condición o requisito necesario para la formación de una colectividad popular. Por el contrario, son las ideologías políticas y los grupos de naturaleza política los que resultan fundamentales para desarrollar la conciencia política común y garantizar la acción popular, sea por medios pacíficos o armados; en consecuencia, la formación de partidos políticos o movimientos de liberación tienen una función catalizadora básica en la gestación del pueblo.
Extracto de El Estado, el Pueblo y la Nación. En Calduch, R.- Relaciones Internacionales.- Edit. Ediciones Ciencias Sociales. Madrid, 1991. Disponible en https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-55159/lib1cap6.pdf