Página 318 - Libro de Historia de Tercero de Bachillerato
Ecuador en el siglo XXI: un país en transformación
Resolución Página 318 - Libro de Historia de Tercero de Bachillerato
Pista: Identifica símbolos: puerta = Ley/Estado; guardián = funcionario; “otros guardianes” = jerarquías; espera = trámites y plazos. Pregúntate: ¿qué acciones del guardián y del campesino reconoces en instituciones reales? Contrasta con el ideal de Estado de derecho (igualdad y acceso efectivo a la ley).
Análisis del problema: Se solicita relacionar el relato “Ante la ley” con el funcionamiento de sistemas burocráticos.
Resolución paso a paso:
- Acceso restringido por guardianes: El campesino no entra porque un guardián lo impide. En la burocracia, funcionarios controlan el acceso a servicios y trámites.
- Jerarquía interminable: El guardián afirma ser el “último” y que hay otros más poderosos. Esto refleja cadenas jerárquicas donde cada nivel remite a otro.
- Demora y espera: El hombre “espera días y años”. En la burocracia se dilatan procesos con colas, turnos y plazos indeterminados.
- Normas opacas e impredecibles: El guardián dice “ahora no”, sin criterios claros. En sistemas burocráticos las reglas son poco transparentes y cambiantes.
- Trato impersonal y deshumanización: El guardián hace “preguntas indiferentes”. La burocracia privilegia el procedimiento sobre la persona.
- Desigualdad de poder: La voz del guardián es ley; el solicitante queda subordinado y vulnerable, incluso intenta sobornar, mostrando asimetrías de poder.
- Responsabilidad difusa: Nadie asume una decisión final; siempre existe “otro” nivel que no se ve, típico de estructuras administrativas complejas.
- Frustración y resignación del ciudadano: El campesino termina aceptando la imposibilidad y muere esperando; la burocracia puede provocar conformismo y pérdida de agencia.
- Cierre excluyente: Al final, la puerta “era solamente para ti” y se cierra; simboliza oportunidades que se pierden por trabas burocráticas.
Conclusión: El relato es una alegoría de la burocracia: acceso mediado por guardianes, jerarquías infinitas, reglas opacas, demoras y despersonalización que impiden al ciudadano ejercer plenamente sus derechos ante la Ley.
Contenido Página 318 - Libro de Historia de Tercero de Bachillerato
Alguna vez has pensado...
¿En qué se parece este texto a los sistemas burocráticos?
Ante la ley
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
—Tal vez —dice el centinela—, pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
—Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y solo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aquilina, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente, siempre le repite que no puede dejarlo entrar.
El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
—Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que este es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, solo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si solo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
—¿Qué quieres saber ahora? —pregunta el guardián. Eres inasequible.
—Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
—Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
Frank Kafka
Tomado de http://www.rinconcastellano.com/biblio/relatos/kafka_ante_la_ley.html (15/02/2018)
Frank Kafka (1883-1924). Escritor nacido en Praga, en el seno de una familia acomodada perteneciente a la minoría judía de lengua alemana. La fuerza de su obra ha sido tan importante que el término kafkiano se aplica a situaciones sociales angustiosas o grotescas, o a su tratamiento en la literatura.